Dormir es importante. Hay una serie de horas de sueño mínimas que debemos respetar y no hacerlo tiene sus consecuencias. Te las contamos.
Para que nuestro organismo funcione correctamente hay que descansar bien por las noches. No ocurre nada malo por una noche en vela, pero el problema puede agravarse cuando la falta de sueño se vuelve crónica y es algo recurrente. En ese instante será cuando haya que tomar cartas en el asunto porque dormir poco tiene consecuencias nefastas para nuestro cuerpo.
Dormir poco afecta sobre todo a la concentración. Resultará casi imposible centrarse en los asuntos que tenemos delante. El cerebro será incapaz de actuar y le faltará la chispa que le mantiene activo. Esa falta de sueño repercutirá de manera negativa sobre las personas que estudien, piensen, hagan cálculos o empleen la memoria para su trabajo.
¿Cómo reducir los efectos negativos de la presión arterial elevada en el cerebro?
La hipertensión, es una enfermedad que se considera un factor de riesgo del deterioro cognitivo y del desarrollo de enfermedades neurodegenerativas. Una de las consecuencias de tener la presión arterial elevada, es que se altera el torrente sanguíneo, el cerebro no recibe el suficiente oxígeno y nutrientes para llevar a cabo sus tareas correctamente, y como consecuencia, se acelera el deterioro de algunas estructuras cerebrales y sus funciones.
En esta linea, un estudio publicado en 2015 en el “Journal of Alzheimer’s Disease” realizado por investigadores de la Universidad de Boston, investigó si existe una relación entre la hipertensión o la presión arterial sistólica elevada en la mediana edad y el rendimiento neuropsicológico aproximadamente 30 años más tarde. Con una muestra de 375 participantes, los investigadores encontraron evidencias de que la presión arterial sistólica elevada en la mediana edad está relacionada con deficiencias en la vejez en capacidades como la atención y la fluencia verbal.
Con el objetivo de reducir, e incluso prevenir, el impacto negativo que la hipertensión puede tener en nuestro sistema cognitivo, es muy importante realizar ejercicio físico. A través del ejercicio físico, practicado de forma regular, las personas que padecen de hipertensión conseguirán disminuir su presión arterial sistólica y diastólica, podrán bajar de peso si fuera necesario y evitar que vuelva a subir, y como consecuencia, reducirán los efectos perjudiciales de esta enfermedad crónica.
¿Qué ejercicios son los recomendados para reducir los valores de tensión arterial?
Los ejercicios recomendados para disminuir la presión arterial son de carácter aeróbico moderado, como pueden ser pasear, correr, andar en bicicleta, nadar, etc. Tal y como mencionan numerosos estudios, la mejor actividad para comenzar a practicar una vida activa y reducir los efectos negativos que la presión arterial elevada pueda tener en nuestro sistema cognitivo, es el caminar. Esto se debe a que ésta es una actividad fácil de llevar a cabo, no tiene horarios y lo pueden hacer todas las personas sin necesidad de material ni instalaciones especificas.
¿Con qué intensidad se debe realizar el ejercicio para disminuir la presión arterial?
Se trata de uno de los factores más difíciles de definir debido a que se deben tener en cuenta los valores de la presión arterial, así como si se está en tratamiento, y en ese caso, cuáles son los factores de riesgo asociados.
En general, cuando se va a comenzar a realizar ejercicio cardiovascular después de un tiempo prolongado sin practicarlo, se aconseja una intensidad entre baja y moderada. Es decir que la frecuencia cardíaca durante el ejercicio se mantenga entre el 40-65% de la frecuencia cardiaca máxima y se eviten ejercicios de mayor intensidad o intensidad variable. La frecuencia cardíaca máxima se calcula de manera estándar, y con cierto margen de error, restándole al número 220 (225 en el caso de las mujeres) la edad de la persona. Es recomendable en estos casos, que la prescripción del ejercicio a realizar sea individualizada y basada en la relación entre la frecuencia cardíaca y la respuesta de la presión arterial en una prueba de esfuerzo realizada por un especialista autorizado.
¿Con qué duración y frecuencia debo realizar ejercicio físico para notar mejoras?
En lo que respecta a la duración de las sesiones del ejercicio físico elegido, si se está comenzando es recomendable empezar con sesiones de 15 minutos e ir progresando de forma gradual hasta realizar sesiones de entre 30 y 60 minutos. En cuanto a la frecuencia, lo más recomendable es realizar ejercicio a diario, pero si se está comenzando 3 días por semana no consecutivos es un buen punto de partida.
Por lo que si tienes la presión arterial elevada, incorporando el ejercicio físico a tu día a día puedes conseguir reducir el impacto negativo que este tiene en tu salud en general, y en la cerebral en particular. Estas recomendaciones son validas igualmente para las otras enfermedades crónicas como la diabetes, el colesterol elevado y el sobrepeso/obesidad. Para valorar si tus hábitos relacionados con el ejercicio físico, y otras áreas que impactan en estas enfermedades (nutrición, estrés, hábitos como el tabaco y el alcohol, etc.) son adecuados,
Via cogniland.com
En esta linea, un estudio publicado en 2015 en el “Journal of Alzheimer’s Disease” realizado por investigadores de la Universidad de Boston, investigó si existe una relación entre la hipertensión o la presión arterial sistólica elevada en la mediana edad y el rendimiento neuropsicológico aproximadamente 30 años más tarde. Con una muestra de 375 participantes, los investigadores encontraron evidencias de que la presión arterial sistólica elevada en la mediana edad está relacionada con deficiencias en la vejez en capacidades como la atención y la fluencia verbal.
Con el objetivo de reducir, e incluso prevenir, el impacto negativo que la hipertensión puede tener en nuestro sistema cognitivo, es muy importante realizar ejercicio físico. A través del ejercicio físico, practicado de forma regular, las personas que padecen de hipertensión conseguirán disminuir su presión arterial sistólica y diastólica, podrán bajar de peso si fuera necesario y evitar que vuelva a subir, y como consecuencia, reducirán los efectos perjudiciales de esta enfermedad crónica.
¿Qué ejercicios son los recomendados para reducir los valores de tensión arterial?
Los ejercicios recomendados para disminuir la presión arterial son de carácter aeróbico moderado, como pueden ser pasear, correr, andar en bicicleta, nadar, etc. Tal y como mencionan numerosos estudios, la mejor actividad para comenzar a practicar una vida activa y reducir los efectos negativos que la presión arterial elevada pueda tener en nuestro sistema cognitivo, es el caminar. Esto se debe a que ésta es una actividad fácil de llevar a cabo, no tiene horarios y lo pueden hacer todas las personas sin necesidad de material ni instalaciones especificas.
¿Con qué intensidad se debe realizar el ejercicio para disminuir la presión arterial?
Se trata de uno de los factores más difíciles de definir debido a que se deben tener en cuenta los valores de la presión arterial, así como si se está en tratamiento, y en ese caso, cuáles son los factores de riesgo asociados.
En general, cuando se va a comenzar a realizar ejercicio cardiovascular después de un tiempo prolongado sin practicarlo, se aconseja una intensidad entre baja y moderada. Es decir que la frecuencia cardíaca durante el ejercicio se mantenga entre el 40-65% de la frecuencia cardiaca máxima y se eviten ejercicios de mayor intensidad o intensidad variable. La frecuencia cardíaca máxima se calcula de manera estándar, y con cierto margen de error, restándole al número 220 (225 en el caso de las mujeres) la edad de la persona. Es recomendable en estos casos, que la prescripción del ejercicio a realizar sea individualizada y basada en la relación entre la frecuencia cardíaca y la respuesta de la presión arterial en una prueba de esfuerzo realizada por un especialista autorizado.
¿Con qué duración y frecuencia debo realizar ejercicio físico para notar mejoras?
En lo que respecta a la duración de las sesiones del ejercicio físico elegido, si se está comenzando es recomendable empezar con sesiones de 15 minutos e ir progresando de forma gradual hasta realizar sesiones de entre 30 y 60 minutos. En cuanto a la frecuencia, lo más recomendable es realizar ejercicio a diario, pero si se está comenzando 3 días por semana no consecutivos es un buen punto de partida.
Por lo que si tienes la presión arterial elevada, incorporando el ejercicio físico a tu día a día puedes conseguir reducir el impacto negativo que este tiene en tu salud en general, y en la cerebral en particular. Estas recomendaciones son validas igualmente para las otras enfermedades crónicas como la diabetes, el colesterol elevado y el sobrepeso/obesidad. Para valorar si tus hábitos relacionados con el ejercicio físico, y otras áreas que impactan en estas enfermedades (nutrición, estrés, hábitos como el tabaco y el alcohol, etc.) son adecuados,
Via cogniland.com
Desayunar reduce los riesgos de accidentes cardiovasculares
Todos hemos oído alguna vez que el desayuno es la comida más importante del día. Un buen desayuno no sólo nos aporta la energía suficiente para afrontar la mañana, ayudándonos a mantener nuestro peso al dejarnos saciados hasta la siguiente comida; además de todos esos beneficios, se ha descubierto recientemente que reduce el riesgo de sufrir un infarto.
Investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard (Boston, Estados Unidos) han publicado las conclusiones de un estudio en el que se señalaba el hábito de no desayunar como uno de los principales desencadenantes de los problemas coronarios. En dicho estudio se observó que, en comparación con las personas que sí desayunaban, aquellas que no lo hacían tenían un 27 % más de riesgo de sufrir infarto de miocardio.
Investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard (Boston, Estados Unidos) han publicado las conclusiones de un estudio en el que se señalaba el hábito de no desayunar como uno de los principales desencadenantes de los problemas coronarios. En dicho estudio se observó que, en comparación con las personas que sí desayunaban, aquellas que no lo hacían tenían un 27 % más de riesgo de sufrir infarto de miocardio.
Los beneficios para nuestra salud y bienestar que nos reporta el vivir con animales de compañía
Hace unos diez días estuve invitada a participar en el 1º Foro Europeo Better With Pets, organizado por Purina y que se celebró en Bruselas con expertos de toda Europa.
No pude asistir por motivos personales, una pena, porque allí se demostraron, apoyados en evidencias científicas los beneficios emocionales, psicológicos y físicos que los animales de compañía aportan a nuestra sociedad, como su papel en la prevención de enfermedades, la reducción del estrés y el bienestar mental de las personas. Unos beneficios que, según opinan los organizadores, no se dan a conocer lo suficiente.
Al mismo tiempo en ocasiones resulta difícil combinar sus cuidados con las exigencias de la vida moderna: incremento de la población en las zonas urbanas, extensas jornadas de trabajo, crisis económica y falta de reconocimiento de su papel positivo en nuestras vidas. Ese fue otro pilar importante del encuentro.
No pude asistir por motivos personales, una pena, porque allí se demostraron, apoyados en evidencias científicas los beneficios emocionales, psicológicos y físicos que los animales de compañía aportan a nuestra sociedad, como su papel en la prevención de enfermedades, la reducción del estrés y el bienestar mental de las personas. Unos beneficios que, según opinan los organizadores, no se dan a conocer lo suficiente.
Al mismo tiempo en ocasiones resulta difícil combinar sus cuidados con las exigencias de la vida moderna: incremento de la población en las zonas urbanas, extensas jornadas de trabajo, crisis económica y falta de reconocimiento de su papel positivo en nuestras vidas. Ese fue otro pilar importante del encuentro.
7 claves para una mente sin Alzheimer
El neurólogo Facundo Manes nos propone un método que entrena cuerpo y mente para mantener en forma nuestra memoria.
1. Para la mente.
Juegos de mesa o palabras cruzadas y visitas a los museos o al teatro. También es bueno tocar un instrumento y aprender nuevos idiomas.
2. Acerca de la dieta.
Tan sencillo como llevar una dieta equilibrada que incluya frutas, verduras, legumbres, pollo y lácteos.
1. Para la mente.
Juegos de mesa o palabras cruzadas y visitas a los museos o al teatro. También es bueno tocar un instrumento y aprender nuevos idiomas.
2. Acerca de la dieta.
Tan sencillo como llevar una dieta equilibrada que incluya frutas, verduras, legumbres, pollo y lácteos.
Actividad física, el equilibrio entre salud física y mental que te beneficia
Cuando practicamos algún tipo de actividad física, ciertamente llegamos más cansados pero también nos sentimos más ligeros, y relajados. Ello se debe a los beneficios que provoca la actividad física en la salud, la cual nos permite liberar estrés, ansiedad y otras preocupaciones.
Si practicamos deporte de forma regular, el organismo es capaz de combinar esa reducción de estrés y cansancio, donde lejos de perjudicar al organismo, presenta grandes cargas positivas que no solo fortalecen los músculos o tonifican el cuerpo, sino que además contribuyen a equilibrar la salud mental.
El tiempo regular y diario de deporte varía dependiendo de la persona y situación. Es necesario contemplar la edad, enfermedades y otros datos sobre el estilo de vida, para establecer una orientación más acertada.
Si practicamos deporte de forma regular, el organismo es capaz de combinar esa reducción de estrés y cansancio, donde lejos de perjudicar al organismo, presenta grandes cargas positivas que no solo fortalecen los músculos o tonifican el cuerpo, sino que además contribuyen a equilibrar la salud mental.
El tiempo regular y diario de deporte varía dependiendo de la persona y situación. Es necesario contemplar la edad, enfermedades y otros datos sobre el estilo de vida, para establecer una orientación más acertada.
Se identifica como se produce el miedo en el cerebro
¿Alguna vez se preguntó por qué tiene escalofríos por su espina dorsal
cada vez que se sienta en la silla del dentista o al ponerte el cinturón
en una montaña rusa? Están producidos por una respuesta de miedo
condicionado, que se puede aprender después de una mala experiencia y se
presentan cuando se alcanzan determinados estímulos relacionados con
ese caso.
Si bien este concepto no es para nada nuevo, los científicos han identificado, por primera vez, una onda cerebral particular que parece regular en esta respuesta, lo que podría abrir la puerta a nuevos tratamientos para enfermedades como el trastorno de estrés post-traumático.
La capacidad del cerebro para aprender y recordar comportamientos condicionados se ilustra estupendamente por Ivan Pavlov y sus perros babosos en el siglo XIX, numerosos estudios posteriores han puesto de manifiesto cómo este fenómeno puede ser manipulado para provocar el miedo y el hambre. Roedores, por ejemplo, pueden ser fácilmente entrenados para quedarse atemorizados al escuchar un tono que han llegado a asociar con una experiencia aversiva como el dolor.
Si bien este concepto no es para nada nuevo, los científicos han identificado, por primera vez, una onda cerebral particular que parece regular en esta respuesta, lo que podría abrir la puerta a nuevos tratamientos para enfermedades como el trastorno de estrés post-traumático.
La capacidad del cerebro para aprender y recordar comportamientos condicionados se ilustra estupendamente por Ivan Pavlov y sus perros babosos en el siglo XIX, numerosos estudios posteriores han puesto de manifiesto cómo este fenómeno puede ser manipulado para provocar el miedo y el hambre. Roedores, por ejemplo, pueden ser fácilmente entrenados para quedarse atemorizados al escuchar un tono que han llegado a asociar con una experiencia aversiva como el dolor.
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